EDITORIAL 22-8 Recuperar la política

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Nuestros políticos han cambiado todo el concepto de la política

Nuestros políticos han cambiado la política, que es el gobierno de la polis, por lo doméstico, que es la administración de la casa.

Falta altura.

Conviene formular el problema en toda su crudeza

Mientras nuestros políticos intercambian pellizcos en esta etapa de desgobierno y confusión en España hay lugares donde no rige la ley común; territorios donde determinados ciudadanos no tienen derecho a usar la lengua oficial para recibir enseñanza o rotular sus comercios; regiones donde el arbitrio del poder político hace mangas y capirotes de las sentencias de los tribunales.

Espacios donde se ha permitido monopolizar el poder político, financiero, mediático y hasta judicial a partidos que expresamente aspiran a desintegrar la comunidad política nacional. Esta situación, que contradice cualquier concepto cabal de democracia, es la que se da en la Cataluña de la omnipotencia separatista.

El comportamiento de la Generalitat es suficientemente representativo de la degradación de la situación

Y quien no lo vea, es que no lo quiere ver

Lo más grave es que esta deriva de ruptura de la legalidad no sólo era previsible, sino que había sido anunciada por numerosas voces desde hace no menos de treinta años.

Pese a ello, el sistema la ha tolerado e incluso estimulado.

Durante años se ha justificado este vergonzoso paisaje en nombre del consenso, el diálogo y el pacto.

Primero se nos dijo que otorgar a los separatistas el control de sus territorios era bueno para consolidar la democracia en el conjunto del país.

Después, que las concesiones a los separatistas vacunaban contra el independentismo.
Más tarde, que su voto era preciso para la gobernabilidad de España.

Luego, que en realidad el separatismo no era sino la pantalla para envolver reclamaciones puramente económicas. Obstinadamente nuestros partidos mayoritarios, a derecha e izquierda, han aplicado recetas de regate corto y vista miope.

Mientras tanto, los separatistas construían con toda libertad sus proyectos a largo plazo con la vista puesta en veinte, treinta años.

Hoy estamos llegando ya al final de ese plazo.

Los resultados están a la vista

Hay un proyecto de construcción nacional en Cataluña y en el País Vasco; no lo hay en España.

Aquí está el gran pecado: en la renuncia al proyecto nacional español.

En España la política de gran aliento, esa que consiste en decidir un destino, ha sido casi enteramente sepultada por la política de corral, esa que se limita al navajeo de pasillo, el truco de trilero y la puñalada de pícaro.

Bajo el efugio de la “gestión”, nuestros políticos han renunciado a la Historia.

Eso explica la mediocridad infinita de los discursos.

La «Aparente Derecha», parece obsesionada con conseguir que nuestro país sea un atractivo recinto turístico para las clases medias europeas, con buenas carreteras, comercios bien surtidos y una mano de obra bien dispuesta y hablando inglés.

La «Aparente Izquierda» no mira a otro horizonte, pero lo adorna con su particular utopía nihilista de una sociedad desencuadernada, sin familias ni credos; sólo individuos “liberados” a cargo del erario público.

Unos y otros comparten el proyecto de una nación desvanecida, difuminada en el magma incoloro del mundo global.
Por debajo de los discursos y los programas, eso es lo que en verdad se ventila.

Sí, se habla de política por todas partes, pero ¿qué política?

En realidad hemos abandonado lo político, que es el gobierno de la polis, para ceñirnos a lo doméstico, que es el gobierno de la domus, de la casa.

Nadie mira más allá.

¿Hay solución?

Sí: reconquistar lo político como decisión colectiva sobre el propio destino.
Hoy nos suena extravagante, incluso peligroso, pero hace cuarenta años la política consistía exactamente en eso.

¿Qué hemos perdido por el camino?

En UDEC no renunciamos a la esperanza.

El camino es largo y difícil pero tarde o temprano surgirá una nueva clase de partidos políticos que piensen en  el ciudadano y en lo colaboración, en construir España antes que en destruir al adversario. Y nosotros estaremos entre ellos.

Jacinto Fernández Moreno
UDEC - Unidad de Centro
Presidente
presidente@udec.es

 


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