OPINIÓN 26/8 Mirar para otro lado

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Quien no lo quiera ver que siga mirando para otro lado pero la realidad está ahí, aunque no guste y sea políticamente incorrecta.

Los supuestos (En esta vida todo es supuesto mientras no se demuestre lo contrario) refugiados recorren miles de kilómetros para huir de las guerras que asolan sus países en lugar de cruzar la primera frontera que tienen a mano y pedir refugio una vez cruzada; Los supuestos refugiados, y me pongo en su lugar, saldrían escopeteados a las primeras de cambio y por el sitio más cercano, dejando tras de sí todas sus pertenencias (incluido el móvil de última generación, del que ni siquiera yo dispongo). Los supuestos refugiados no se entretendrían en buscar en las páginas amarillas el número de teléfono de la ONG que estuviera de guardia el día exacto en que pretenden abandonar las costas del continente africano (Tras kilómetros de penuria, desierto, sed, hambre y fatiga), ni el de los intermediarios que les cobran (nunca se sabe de dónde sacan el dinero. En el desierto no hay cajeros automáticos) un pastizal para embarcarse en una lancha neumática.

Los traficantes que venden la plaza chárter en la balsa neumática se llevan un dinero pagado por los refugiados turistas ocasionales; La ONG de turno (Que siempre se entera del día, hora y lugar por donde va a pasar la lancha neumática) se lleva un dinero vía subvenciones; Los refugiados de turno consiguen su propósito, que no es otro que entrar en Europa y una vez aquí una paguita de subsistencia, techo y comida a cuenta de los impuestos de los demás (En este punto ya no podemos hablar de refugiados, ni siquiera como supuestos).

No está claro si el barco de la ONG de turno tenía su plan de navegación y este había sido aprobado por las autoridades competentes; Tampoco está claro si el barco en cuestión, dadas sus características, tiene permiso para realizar ciertas singladuras, ni si, así fuera, se apartó de la ruta de navegación marcada, y unos cuantos datos técnicos más, como la capacitación del capitán de la nave, etc.

Quien no lo quiera ver que no lo vea, pero el hecho de que algunos si nos demos cuenta de estos “pequeños” grandes detalles, y demos nuestra opinión, ni nos convierte en fachas, ni en racistas.

Peor es el buenismo progre que mira para otro lado, contribuyendo al tráfico de inmigrantes ilegales y el negocio de las mafias y las falsas ONG’S; insulta a quienes decimos lo que pensamos y dice que hay que acoger a los refugiados pero ni los quiere como vecinos de su bloque, ni siquiera de su manzana. Y esto tiene un nombre: Hipocresía.

Y el verdadero problema es que un día puede darse el caso de que auténticos refugiados sin medios, ni teléfonos móviles de última generación, necesiten verdaderamente nuestra ayuda y que, por la mala praxis de estas actuales ONG’S, no les prestemos el auxilio necesario. Posiblemente yo sea uno de esos fachas a que hacen referencia los actuales progres de pacotilla pero si en un momento determinado se diera el caso dicho, seré el primero en recordarles su actuación actual y hablamos de a quién se podría imputar responsabilidad sobre los hechos y sobre a quién habría que etiquetar con apelativos despectivos.

Juan Carlos Orueta

 


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