EDITORIAL 23-9 Una propuesta para el senado

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Nota: este documento es un resumen orientado al Senado de nuestro proyecto de Ley Electoral presentado al Congreso de los Diputados el 12 de Septiembre de 2107. El documento completo lo puede descarga de este enlace .

La actual ley electoral

La actual ley electoral está siendo sometida a severas críticas. La más dura es que la experiencia ha demostrado que la segunda cámara, el Senado, es totalmente prescindible. La razón de este hecho se basa en que la Constitución le otorga un papel secundario en la elaboración de las leyes, salvo en lo referente a la cuestiones relativas a las autonomías, y que su denominada representación territorial no es correctamente ejercido ya que dado el sistema de elección lo que se acaba consiguiendo es la representación de los intereses de los partidos y generalmente los Senadores votan en bloque lo que los Diputados de su partido han votado en el congreso independientemente de los intereses de sus representados.

El Senado y el Congreso como un todo.

En la Constitución define el concepto de Cortes Generales, que están compuestas por el Congreso de Diputados y por el Senado. Después se ha legislado considerando que estas dos entidades son independientes. La actual Ley Electoral realiza unos repartos pretendiendo mantener un equilibrio entre proporcionalidad de los Diputados elegidos en cada provincia, a mayor tamaño más Diputados, y asignando una cantidad fija de Senadores a cada provincia y un variable de Senadores a designar por los parlamentos autonómicos en función de su población.

Proporcionalidad  

La actual composición de las cámaras conforme a la actual Ley Electoral no parece estar regida por ningún concepto de proporcionalidad. Dado que la unidad básica de la que partimos es la provincia no encontramos con que Soria con 77.355 electores cuenta con 6 cargos electos, (2 Diputados y 4 Senadores), mientras que Barcelona con 4.028.117 electores cuenta con 35 cargos electos, (31 Diputados y 4 Senadores). En ambos casos no estamos considerando la parte proporcional de los Senadores autonómicos designados.

Con estos datos en Soria se está ofreciendo un cargo electo por cada 12.893 electores. En la siguiente provincia por población, Teruel con 112.30 electores, al tener 7 electos se está ofreciendo un electo por cada 16.043 electores. En Barcelona 1 por cada 115.089 electores.

Una posible fórmula para enfocar este problema es definir el número de electores que son necesarios para atribuirles un cargo electo. Para evitar apartarnos demasiado de las cifras actuales de cargos electos, que son 616 entre Diputados, Senadores electos y Senadores designados, se toma el valor la unidad de proporcionalidad en 70.000 electores, o lo que es lo mismo un cargo electo por cada 70.000 electores. Esta cifra coincide con la usada por el sistema electoral británico para definir cada circunscripción unipersonal. Es por tanto una cifra “probada”.

Sin embargo, la Constitución establece que, a cada provincia, salvo a Ceuta y Melilla, se le asignará un mínimo número de 2 Diputados.  Entiendo que siempre se pensó en un sistema de partidos tendente a reducir el número de partidos mediante la ley D’Hondt y evitar la circunscripción personal por lo que el mínimo se fijó en 2 salvo los casos mencionados. Se establece que salvo en Ceuta y Melilla que es de 2, el mínimo número de Senadores es 4 por provincia, indicando expresamente los Senadores que se asignarán a las provincias insulares en 5 para las Islas Baleares, 5 para Las Palmas y 6 para Santa Cruz de Tenerife. En general, salvo los casos mencionados, el mínimo de cargos electos por provincia queda establecido en 6 electos, 2 Diputados y 4 Senadores.

Representatividad

Por representatividad entiendo el concepto de poder definir claramente a quien representa un cargo electo. Los Diputados elegidos mediante listas cerradas realmente a quien representan son a los partidos.  Pero en ningún caso salvo en Ceuta y Melilla se puede establecer una relación entre un Diputado y un elector.

Por otro lado, la Constitución, en el apartado 1 del artículo 69 dice: El Senado es la Cámara de representación territorial.

Pero los territorios no tienen derechos. Los derechos los tienen los ciudadanos.

En el informe del Consejo de Estado de fecha 16 de febrero de 2006 sobre modificaciones de la Constitución Española se menciona en su página 235: Una “Cámara de representación territorial” solo existe, en puridad, cuando sus miembros ostentan una representación “política”, entendida como representación del cuerpo de ciudadanos delimitado por el territorio, y no del aparato gubernamental de este. Y como en nuestro tiempo el único fundamento de legitimidad posible de esa representación o, si se quiere, del poder de los representantes está en la elección, directa o indirecta, de los ciudadanos, la Cámara de representación territorial ha de ser también Cámara electiva.

Al asignar Senadores en bloques por provincias se está dando representatividad al aparato gubernamental del territorio y no a los electores.  Igualmente, en el caso de los Diputados y ahora sin excepciones es imposible saber que Senador me representa. Los Senadores así designados representan a los partidos. El Senado no sirve para lo que dicen que fue creado e incluso en opinión de muchos ciudadanos si desapareciese no pasaría nada. Pero como para que desaparezca es necesario reformar la Constitución y no es conveniente meterse en estos jardines por este tema resulta que tenemos Senado para rato. Entre las diversas soluciones que se manejan para dar sentido al Senado está la de elegir a los Senadores en circunscripciones unipersonales.

La tarea de asumir la representatividad de los ciudadanos, no de los órganos del partido, debe recaer en los Senadores, aceptando que cuando la Constitución dice: “4 Senadores por provincia” se puede entender por “al menos 4 Senadores por provincia” salvo en los casos en los que taxativamente menciona una cifra.

La tarea es entonces ir repartiendo los electos entre Diputados y Senadores cumpliendo las normas de la Constitución. El número de Senadores definirá el número de circunscripciones unipersonales en esa provincia.

El cálculo de los electos en todas las provincias se detalla en el documento presentado en el Congreso de los Diputado que se menciona al inicio de este texto  

Evidentemente para las provincias en las que el número de electos es 6 el reparto queda fijado en 2 Diputados y 4 Senadores. En las provincias entre 7 y 10, es decir con hasta 700.000 electores parece razonable mantener el número de 4 Senadores ya que las circunscripciones siguen siendo pequeñas.

A partir de aquí se puede ir aumentando un Senador por cada 5 electos.

Además, está la utilidad práctica del ciudadano. El poder contar con un Senador dedicado a una circunscripción permite al elector tener la esperanza de conseguir algo de control ya que independientemente de cómo se proponga a los candidatos estos estarán sometidos a una estrecha vigilancia.

Actualmente el Senado no tiene la misma capacidad legislativa que el Congreso ni tiene porque tenerla, pero la modificación de las atribuciones del Senado es otro tema distinto, pero no tengo ni la más mínima duda de que un grupo de Senadores realmente involucrados en una ley le pueden complicar mucho la vida incluso a su propio partido.

En otras palabras: “más vale un Senador en mano que cien Diputados y Senadores volando

El aparente objetivo de la creación del Senado era la colaboración y cooperación entre los territorios, léase Autonomías, a través de sus parlamentos. Pero el resultado no ha sido el adecuado. Por tanto, esta propuesta potencia el valor del ciudadano en el ámbito de su entorno y quizás favorezca alianzas por motivos geográficos o culturales al margen del marco de las Autonomías.

Cualquier introducción de circunscripciones unipersonales puede favorecer a los partidos mayoritarios. La reducción total al pasar de 350 a 331 Diputados en total afecta principalmente a las provincias pequeñas y dificulta aún más el acceso a los partidos minoritarios que no se ve compensada con el aumento de Diputados en las provincias grandes.

Posibilidad de aplicación: Si se tiene en consideración la aceptación de que “4 Senadores por provincia” se puede entender por “al menos 4 Senadores por provincia” parece que no sería necesario tocar la Constitución. La ley Electoral se podría confeccionar directamente. Si para evitar impugnaciones se decide modificar esa frase, y nada de lo demás, bastaría con que el PSOE y el PP (con la composición de las cámaras en 2014) se pongas de acuerdo y se aplicaría el artículo 167 de la Constitución. Y dado que tienen las 3/4 partes de las dos cámaras la modificación sería aprobada. Si la décima parte de cualquiera de las dos cámaras, es decir 35 Diputados o 26 Senadores piden la modificación se debería someter a referéndum. Esto sería poco probable ya que este cambio es una de las peticiones recurrentes de la ciudadanía. La reforma sería una reforma exprés igual que con el artículo 135.


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