EDITORIAL 5-8 La fuga de Juan Carlos I

 

La huida de Juan Carlos al extranjero es algo que él se ha ganado a pulso.

La opinión que tenemos todos de Juan Carlos I es que su actitud durante los últimos 40 años ha sido al menos bastante criticable.

Nos hubiese gustado otra salida, pero es la que él ha elegido y solo tenemos que decir que ha actuado confirmando su poca dignidad y su catadura moral.

El que restituyó la monarquía en España se ha comportado durante estos últimos 40 años de una forma como mínimo poco moral, tanto en lo personal como en lo político.

Se ha enriquecido ilícitamente y desde luego ha engañado a sus seres queridos, ha visto meter en la cárcel a un yerno al que le acusaba de ser poco para su hija y ha mantenido toda esa fortuna oculta.

La cuestión que se debate ahora es si Juan Carlos debería haber sido procesado.

En buena lógica debería, pero es muy poco probable, en primer lugar, porque todos los delitos de los que se les puede acusar no los hubiese podido hacer si no se le hubiese permitido y probablemente ayudado por los sucesivos gobiernos de España.

Esas coparticipaciones podrían quedar al aire en un hipotético juicio a Juan Carlos I y podrían salir afectados bastantes políticos actuales unos por acción y otros por omisión.

 Por tanto, lo que tenemos en este caso es un exilio dorado sin ningún otro tipo de alternativa y quizás es mejor que sea así.

A muchos españoles nos hubiese gustado qué en un momento dado el rey emérito hubiese podido hacer un acto de contrición y anunciar todos sus delitos denunciarlos o por lo menos renunciar a ellos y legalizar su situación con Hacienda lo que le puede costar como mínimo un 40% de su fortuna.

Seguramente muchos los españoles le hubiésemos perdonado, pero lo que ha hecho ha sido huir de una forma nada digna sin reconocer ninguno de sus delitos y diciendo los que lo hace por el bien de España y de la monarquía.

 ¡Pues lo debería haber pensado antes!

Lo que demuestra en el típico egoísmo de no reconocer sus faltas y pretender mantener un aire de dignidad que ya perdió hace tiempo.

Respecto a su futuro personal no le vemos en un juzgado respondiendo ante la ley porque para que se le juzgue un Gobierno debe tener el valor de dar el primer paso y permitir que su fiscal general inicie un proceso en base a unas pruebas que tendrán que demostrar, que creemos que ya tiene, pero que seguramente implicaría a mucha más gente, unos por acción y otros por omisión, y  eso es muy peligroso porque alguno puede tirar de la manta y esas situaciones se vuelven incontrolables.

Por eso el castigo que va a recibir Juan Carlos es simplemente un exilio dorado.

Él por supuesto siempre dirá que está dispuesto a volver a España a responder ante la justicia cosa que no ocurrirá porque la justicia nunca le reclamará nada.

Porque puestos a reclamar se debería empezar ajustando cuentas con toda una legión de políticos corruptos declarados culpables que no están en prisión y siguen en la calle.

Y son de todos los colores.

Es una pena que al final un rey que al principio hizo unos servicios muy importantes para España se haya dejado llevar por la codicia, por la inmoralidad y haya preferido mantener su dinero y su confort sabiendo que dejaba detrás un marrón de mucho cuidado.

Pero esto tiene una ventaja y la ventaja es que ahora estamos en una nueva forma de monarquía.

Estamos en una forma de monarquía responsable que ojalá se transforme en una política responsable de forma de que el que la haga la page.

Y desde luego le ha dado al Rey Felipe VI y a muchos jueces argumentos de sobra para denunciar la corrupción y acabar con la impunidad que algunos aparentan.

No estamos de acuerdo con los que defienden una monarquía intocable ni con los que ahora quieren cortar cabeza.

Estos últimos lo hacen para intentar distraer a sus fieles de las vergüenzas internas.

Repetimos que a muchos nos hubiese gustado el rey emérito hubiese tenido un poco más de dignidad hubiese pedido perdón, realizado un acto de contrición y luego hubiese salido al exilio.

Eso le permitiría volver en algún acto puntual, cosa que ahora va a ser muy difícil.

Para que los ciudadanos puedan elegir libremente y exigir responsabilidades.

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4 comentarios en “EDITORIAL 5-8 La fuga de Juan Carlos I”

  1. Para entender bien “lo del Rey”, objetivamente (te caiga bien o mal), y que no os líen en TV o redes, os cuento:

    ✅La donación recibida del rey de Arabia Saudita en 2008 no puede constituir delito de cohecho “impropio” porque en 2007 JC I era “inviolable” penalmente. Además, para cualquier persona habría prescrito a los 5 años de los hechos (2013).

    ✅JC I debería haber tributado por esa donación en su domicilio fiscal, España, al mes de recibirla.
    Si no lo hizo, que no se ha dicho, y no hay inspección, la infracción administrativa está prescrita desde 2012 (y tampoco hubo delito porque, legalmente, no tenía responsabilidad penal.)

    ✅La “donación” a Corina no tiene obligaciones fiscales para él, ya que quien paga impuestos es quien recibe: Corina Larsen. Imagino por eso estará acojonada pero, en todo caso, estaría obligada a hacerlo en su domicilio fiscal, que desconozco. Esto es importante.

    ✅Tampoco hay posible delito de blanqueo de capitales, pues precisa un origen delictivo de los fondos supuestamente blanqueados. Al no haber delito previo, en Suiza y con ese dinero no se le
    puede imputar ( otra cosa es que mole o no investigar a un Rey) por blanqueo de capitales.

    Responder
    • Correcto, las pretensiones de algún partido y de miembros, y miembras, de otros, de perseguir legalmente al emérito por problemas fiscales es un canto al sol para distraer a la población. Tal y como comentamos en el editorial que mencionas la justicia no tiene motivos para procesarlo. Y no lo hará.
      Gracias por tu comentario

      Responder
  2. Si el Rey D. Felipe no permite la corrupción política, se aprueba que todos los Políticos devuelvan todo el dinero publico mas el que debe devolver su padre, seria una gran noticia que un Rey se interese por evitar la corrupción en España

    Los ciudadanos agradecerían al Rey su gran labor y su valentía.

    Responder

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