OPINIÓN 30-11 El contra gobierno

Estos días el gobierno está tramitando y acordando una serie de decisiones que nos queman, nos escuecen y nos duelen en el corazón a muchos españoles, porque yo me siento española y pertenezco a una generación que se considera orgullosa de sentirse parte de un grupo de personas con unas características en común, una tierra, un idioma, una forma de entender la vida….., y con diferencias por supuesto, que es lo que nos hace un país grande y rico cultural y socialmente.

Una generación que estuvo dispuesta a olvidar el pasado, que lo que más nos gustaba era crear un mundo mejor, sin rencores, había que pasar página para hacer esto.

Algunos psicólogos dicen que para pasar página hay que recordar y admitir los errores, pero esta, nuestra generación, no hizo la guerra, no hicimos la sociedad en la que vivíamos, por eso estuvimos dispuestos a olvidar y a mejorar todo aquello en lo que no estábamos de acuerdo.

Todavía recuerdo la alegría que sentimos cuando por fin el partido comunista fue legalizado, cómo paso a paso íbamos mejorando las condiciones de las mujeres, la educación, llego mucho dinero de Europa, muchas nuevas inversiones, nuestro nivel de vida subió, pero empezó la corrupción.

La corrupción de todos los partidos, y por lo menos yo, sentí una decepción tremenda y dejé de creer en los políticos y la política.

Pero ahora, ¡Dios mío!, jamás me pude imaginar que se pudieran hacer las cosas tan mal, jamás pude pensar que nos desunieran tanto, que entrara el rencor en nuestros corazones y sacaran la guerra española y a Franco como bandera a destruir.

A mí que me llamen facha o franquista me da lo mismo, yo sé que no lo soy, soy una persona que tanto en mi trabajo como en mi vida personal siempre intento entender a los que me rodean y llegar a acuerdos, así que de mí y de lo que soy estoy muy segura, con lo cual no me ofende nadie ni nada que digan a este respecto, porque cuando veo que no se están haciendo bien las cosas, sea del partido, la ideología, lugar y circunstancias de cada uno, lo cierto es que, cuando se hacen mal, se hacen mal.

Primero mi posición sobre la ley Celaá, que se habla mucho y creo que no se ha explicado lo suficientemente bien, quiero decir, que es lógico de cualquier gobierno quiera conseguir una educación gratuita para todos los españoles, que tengan todos, las mismas oportunidades, lo entiendo, me parece bien y estoy de acuerdo que hay que llegar a eso.

¿Quién rechazaría una buena educación gratuita?, otros países europeos la tienen, ¿por qué no pueden tenerla los españoles?

Pero por esto, que es algo lógico ¿por qué no están de acuerdo miles de familias?, porque sencillamente las familias, los profesores y la mayoría de los españoles no creen que se vayan a dotar económicamente a los colegios, institutos y universidades de medios suficiente para dar esta formación igualitaria y de alto nivel, porque los padres de personas discapacitadas no creen que van a dotar a los colegios de profesores especializados y que cada uno de estos niños o adolescentes tenga un profesor por cada uno de ellos o por tres o por dos, o lo que se necesite y aulas adecuadas con las instalaciones necesaria, porque hay niños que se pueden integrar pero hay muchos que no.

Y ¿Por qué piensan esto?, quizás porque saben el coste de cada uno de estos servicios semiprivados que ellos tienen que sufragar, y últimamente solo se recortan o no se aporta más dotación económica a los presupuestos de servicios públicos médicos y de educación.

Entonces cuando la ministra propone esta ley, también tiene que explicar de dónde va a dotar económicamente el importe de las inversiones a realizar para llegar a esta excelencia.

Lo que se temen los padres es que no se invierta en educación lo suficiente y quede una enseñanza descafeinada.

Esto es igual que con la medicina pública, todavía me acuerdo cuando Felipe Gonzalez declaro que la medicina en España era gratuita para todos los que pisaran suelo español, nos alegramos, yo la primera, pero no dotaron en aquel momento de una peseta  más a la sanidad pública, esto hizo que muchas personas de otros países viajaran a España a operarse o a que les asistieran, ya que en sus países no era gratuito y por lo tanto, se colapsó lo servicios públicos médicos y los españoles tuvimos que esperar citas interminables para ver a cualquier especialista o hacerse algunas pruebas, y quien pudo contratar un seguro sanitario privado lo hizo, con esta ley lo que se creó fue desigualdad.

En fin, lo que quiero decir es que cuando se hace una ley, y a mí personalmente la ley Celaá no me parece mal, tampoco le he estudiado en profundidad, pero hay que dotarla económicamente, llegar a acuerdos con las entidades que actualmente están dando ese servicio para o bien absorberlas o ver las diferentes posibilidades de futuro para ellas, porque si no es así, va a ser difícil que se crea, que es lo que les pasa ahora a todas las familias españolas, simplemente no se la creen.

Pero realmente lo que me enferma, es el pacto con Bildu, no hay ninguna excusa para lo que han hecho, sobre todo teniendo la posibilidad de pactar con “Ciudadanos”, no es excusa ni los presupuestos, ni nada, no se pacta con asesinos.

Este gobierno está llamando, fascistas y franquistas, a muchos españoles con distintas ideologías pero que no han matado a nadie, y han resucitado la guerra que hace ya 80 años se terminó y ¿nos dicen que hay que pasar página con los criminales de ETA, que estos, si han asesinado y los hechos son muchísimo más reciente?

No, miren, no, por esto no pasamos.

Tampoco pasamos porque unos independentistas que quieren dejar de ser españoles, nos obliguen a cambiar las normativas fiscales del resto de las comunidades autónomas, pues no, hasta aquí hemos llegado.

No podemos pasar todo lo que este gobierno, mejor dicho “contra gobierno” hace, no, no vale todo, los españoles no podemos ser tan tontos, no podemos dejar que pasen estas cosas.

No sé qué podemos hacer, yo por mi parte escribo mi desconformidad y la publico, me gustaría que llegara a la mayoría de las personas que, como yo, se sienten impotentes ante estos despropósitos.

Victoria de la Corte

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