OPINIÓN 14-10 Embotellando a Dios

 

La existencia de Dios se encuentra en los insondables paseos de nuestra mente y el reconocimiento interno. Nada puede confirmarlo, ni siquiera nosotros seríamos capaces de trasladarlo.

Desde los comienzos de las civilizaciones se tuvo conocimiento, o algo “nos decía” que algo trascendía a la propia vida y esto nos lleva casi a los indicios que se tienen constancia desde el ser humano.

El culto a los difuntos es todo un símbolo de la creencia de otro paso inescrutable que está más allá.

Desde las pirámides a muchos otros ritos recogidos de antiguas civilizaciones.

Si diésemos un salto atrás en la Historia, sabríamos que el ser humano estuvo casi desde sus comienzos sometido a toda suerte de guerras y atropellos cometidos por otros grupos humanos más fuertes o mejor organizados que pasaron de dar muerte a los vencidos a reducirlos como esclavos.

De esta forma, la esclavitud podría considerarse un “beneficio”.

Hubo diversos ciclos en la Historia de la Humanidad que fueron modificando el pensamiento.

Muy en contra de los ojos con los que hoy miramos a las religiones, éstas tuvieron mucha importancia en la evolución humana contando, incluso, con sus grandes y terribles errores: desde las primitivas a las monoteístas.

Las religiones, desde que se tiene constancia de la existencia del ser, dotaron a la Humanidad de una regulación “divina” cuyo poder descansaba en el hechicero de cada tribu. A menudo confundían a la Naturaleza con Dios mismo y el sacrificio humano estaba contemplado como una forma de satisfacer el «ansia divina» para aplacar el castigo de la naturaleza o para agradecer sus bienes.

Por supuesto, estos gurús no contemplaban el “sacrificio propio”, sino el de los esclavos o criaturas en la escala socialmente más baja.

Traigo como ejemplo los dioses griegos del Olimpo: cada uno de ellos representativo de una virtud o cualidad humana, los romanos cuyos “dioses” eran exactamente los griegos al igual que los dioses nórdicos, aunque con distintas denominaciones, todos ellos y con idénticas cualidades divinas los tenían los egipcios hasta llegar a Akhenaton que, por primera vez, aunque de corta duración, otorga a Dios un valor monoteísta: el Sol (Ra), hasta su regreso a la idolatría previa existente, controlada por los sacerdotes.

Todas ellas se van perfeccionando hasta la implantación de grandes religiones monoteístas que en sus inicios eran el Budismo y la Hebrea, a partir de la cual surgen el Cristianismo y el Islam. Sin embargo, además de la raíz hebrea en las dos últimas cabría preguntarse ¿sólo hebrea?

Si observamos bien, teóricamente, todas las Grandes Religiones Monoteístas sirvieron para dar un paso adelante a la supersticiosa e inculta realidad que se había configurado en todas las civilizaciones en todos los lugares del mundo conocido.

Dejando a un lado el Budismo, cuyo alcance está mucho más vinculado a las exigencias del alma y mucho menos al poder, aparentemente.

La Biblia de los hebreos mezcla la historia con tintes más o menos cuestionables como con la Creación del mundo, el Diluvio Universal, la caída de Sodoma y Gomorra, etcétera, ajustándolas a la moral y objetivos de la época —lo que entendemos una forma de dominio que hoy llamaríamos “lavado de cerebro” y se sigue practicando en cuestiones morales y de política—, y podemos percibir que estaba en manos de los sacerdotes o de “los grandes” de cada época su divulgación a cuentagotas para un pueblo evidentemente inculto.

Esta divulgación de creencias prohibidas y sus consecuencias se pueden contemplar hasta en la Antigua Grecia con Sócrates, a quien cuesta la muerte su propagación sin que valiera de nada la ardiente defensa de sus alumnos, como Platón.

La difusión en forma de parábolas del Cristianismo tampoco hizo demasiada gracia a los Grandes Sacerdotes de la época que en alguna medida precipitaron su crucifixión.

La fuerza emanada de su nueva doctrina cuestionaba el poder al que se aferraron.

La influencia de las creencias egipcias en el cristianismo son un hecho.

La leyenda de Osiris muestra un paralelismo claro con la Santísima Trinidad: las Tres Personas en Una.

Dejando a un lado el término “dioses” en Egipto y equiparándolo con los “santos” en el cristianismo, encontramos un paso intermedio para el ser humano a quienes se pide intervenir en ciertos asuntos ¿no es un modo de “no molestar” a Dios con temas menores?

Más significativo aún es el hecho de que para los antiguos egipcios a Dios se le llama “El Increado” que nace de Sí mismo…

El paso del Cristianismo por la Humanidad significó mucho y muy bueno en sus comienzos, torciéndose hacia el oscurantismo en el momento en el que perdió la esencia crística de Jesús y se delegaron en seres humanos juicios severísimos con la Santa Inquisición que, francamente, tenía muy poco de santa.

El Islam es posterior al Cristianismo pero tiene bases muy próximas.

El Corán como tal es, en efecto, una invitación al amor y a la vida pero aparentemente en algún punto se tuerce; tal vez porque su interpretación y regulación también se delega en seres humanos y cuando esto pasa, las consecuencias las contemplamos día a día en cualquier religión a lo largo de los siglos.

Von Daniken alumbró la posibilidad de que hubiésemos considerado como dioses a extraterrestres que venían del cielo y lo estructura de tal forma que genera la duda razonable respecto a la procedencia de Dios como algo divino, aunque no tan divino, que “viene del cielo”.

El estudio de todas las rudimentarias y más perfeccionadas figuras esculpidas puede testimoniar todas sus manifestaciones, absolutamente dotadas de lógica pero al menos, en mi caso, sigue faltándome “algo” que trasciende a sus importantísimas y serias investigaciones: en mi opinión, Dios tiene “línea directa” con el alma o viceversa. Los libros de Daniken merecen ser leídos.

Podemos concluir que las religiones de diversa índole, en su día, pretendieron «embotellar» a Dios lo que es, sin duda, un acto de soberbia.

Ni los teólogos han podido describir Qué era Dios y mucho menos Quién; así, en mi creencia interna, para mí, Dios es el Universo mismo.

Nada que ver con un hombre barbudo de luenga barba blanca.

Entiendo que Es las Leyes Cósmicas del Amor, es la Armonía y fundamentalmente es MENTE y por ello no tanto «padre», como se describe para hacer su concepto claro al ser humano, como CREADOR.

En principio me parece un acto de soberbia “interpretar” a Dios.

Por otro lado, nada es más justo o severo que la propia conciencia interna si se estimula, de ahí procede la gran dificultad que muchos tenemos para perdonarnos a nosotros mismos.

Paloma A. Gonzáles Loché

Publicado en https://www.palomagonzalezloche.com/2021/10/13/embotellando-a-dios

Usted tiene ahora la palabra. Cuéntenos qué opina sobre esto en el formulario inferior. Todos los comentarios que respeten las normas de educación serán publicados y respondidos. No hay censura ideológica 

No se pierda la viñeta del día

Quiero recibir puntualmente la viñeta del día

Los enlaces más destacados

 Cataluña sufre un régimen nacional-socialista y el gobierno de Pedro Sánchez lo permite y protege.
El área de existencia de una democracia
Proyecto de Alianza electoral «Renovación» (nombre provisional)
UDEC, un partido revolucionario

Volver al Inicio
Todas las publicaciones
Una Nueva España
La España que queremos

 

Comparta facilmente este contenido en otras redes sociales

Compartir en twitter
Compartir en whatsapp
Compartir en telegram
Compartir en email
Compartir en linkedin
Compartir en facebook

Deja un comentario