EDITORIAL 18-12 ¿Liberalismo o dictadura?

Nota de UDEC ¿esta yendo Cataluña a una dictadura?

Hace algunos siglos se impuso una corriente llamada “liberalismo doctrinario”.

Según ella, el voto estaba restringido exclusivamente a aquellos que tuvieran bienes que defender.

Y parece que la palabra “liberalismo” tomó mala fama entre la ciudadanía, como era obvio, ya que muy pocos de ellos podían decidir la forma de vida que querían.

En 1789, la Revolución Francesa marca un hito.

Se tumba al liberalismo doctrinario —al menos por un tiempo o como tal— y llama la atención una de las frases más significativas de uno de sus miembros principales: Robespierre que dice: 

«El secreto de la libertad radica en educar a las personas mientras que el secreto de la tiranía está en mantenerlas ignorantes».

Robespierre, conforme a sus principios masónicos, era obvio que persiguió la libertad, igualdad y la fraternidad a través de la concesión de los derechos políticos a todos los ciudadanos, el sufragio universal y directo, las libertades de prensa y reunión, la educación gratuita y obligatoria y la abolición tanto de la esclavitud como de la pena de muerte, preconizados por la Revolución Francesa.

Fue llamado el “Incorruptible” pero como todos aquellos que luchan con denuedo y si además son tenaces, era obvio que comenzaría a molestar a demasiados intereses hasta el punto de ser asesinado durante la tristemente conocida como época del Terror francesa.

Podemos decir que se tomó conciencia de la situación fraguándose corrientes organizadas de luchas de intereses: la llamada burguesía -que tenía los bienes- y aquellos que no tenían nada y exigían el voto para poder decidir lo que querían: la llamada izquierda o proletariado: conformada por trabajadores con escasos derechos a favor de los primeros que eran los que decidían finalmente.

¿Las luchas por el voto igualitario fueron justas llegando incluso a guerras?

Europa fue el escenario vivo de todo ello, que toma mayor fuerza a partir de la Revolución Industrial.

Justo o no, las revueltas y ulteriores matanzas no sabría decir si podrían llamarse “justas” pero, desde luego, eran lógicas y previsibles y quien no lo viera tenía muy cortas miras.

¿Qué sucede desde entonces?

Que los llamados “dos bandos” se enconan y toman posturas muy beligerantes dando lugar a cruentas guerras civiles y mundiales.

Y ahí empezó el inicio, a partir de la Segunda Guerra Mundial, y para evitar otras terribles conflagraciones, de lo que se dio en llamar “democracias representativas”.

Los bandos izquierda y derecha se diluyen para asentar las bases de algo que emerge y es mucho más importante: la ciudadanía responsable representadas en los Parlamentos.

Y así debería ser, y debería mantenerse.

Desaparece el concepto: izquierda y derecha para ser sustituido por conservadores socialdemócratas, considerando que todo lo que se escore de este extremo no tiene cabida parlamentaria… o no debería.

Y mucho menos debería permitirse su mención por los llamados representantes, ya que cada uno de ellos representa a todo el pueblo.

¡¡¡Y digo a todo!!!

El liberalismo auténtico se encuentra machacado.

No es de izquierda ni es de derecha.

Simplemente “teme” al Estado interventor que lleva sin remedio a la dictadura de uno u otro signo.

Es cuestión de tiempo.

Leyes y más leyes que rigen hasta el pensamiento, que dicen lo que debe considerarse bueno o malo.

Ese Estado Interventor que trata a la ciudadanía como si careciera de criterio… para obedecer a sus oscuros fines.

Por ello el auténtico liberalismo siempre restringirá los poderes del Estado a favor de la cultura, siempre estará en contra de la subvención innecesaria porque resta capacidades a la ciudadanía generando sometimiento, siempre promoverá la concienciación a la imposición si algo debe cambiarse.

Me permito traer un modelo que puede aportar un poco de luz a cuanto digo y es bastante actual.

Y sirve exactamente lo mismo para alimentar a uno u otro bando.

Así sabremos de qué debemos huir y la única posibilidad es el conocimiento, la cultura y la formación; me refiero a la politóloga guatemalteca: Gloria Álvarez, a quien también pueden seguir en sus muchas intervenciones en YouTube. Merece la pena, y aún va más allá.

https://bit.ly/3p4jA0G

En las fases más suaves: conservadores y socialdemócratas deben fortalecer los criterios y eso sólo se consigue con la formación, pero libre de todo adoctrinamiento.

El Estado ha de tomar una postura: servir a la población pero no amordazarla ni restringir sus libertades ni guiarla, sino enseñarla.

Me declaro, por ello, profundamente liberal, supongo que porque siempre me parecí a mi padre; bastante liberal aunque mi madre fuese un poco más conservadora y por ello algo más apegada a los usos y costumbres en aquellos tiempos.

Tuve suerte por crecer en un entorno donde la cultura fue una base desde mi más tierna infancia.

Ahora queda lo más importante, ¿Qué elegir: libertad o tiranía?

Y según sea nuestra respuesta, obremos en consecuencia.

Paloma A. González Loché

Publicado en : https://www.palomagonzalezloche.com/2021/12/17/liberalismo-o-dictaduras/ 

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