COMUNICADO 18-4 Por un voto constitucionalista sin engaños

 

Por un voto constitucionalista sin engaños

Estimado amigo, queremos compartir contigo nuestra preocupación por las consecuencias de las elecciones autonómicas que se celebrarán en Cataluña el próximo 12 de mayo.

Los independentistas nunca han tenido fuerza ni capacidad para lograr la quiebra de la nación española, pero en determinados momentos de la historia han sido capaces de cercenar las experiencias democráticas de los españoles.

El próximo día 12 de mayo estamos en uno de esos momentos, no podrán conseguir sus objetivos, pero tendrán capacidad para truncar nuestra voluntad de ser ciudadanos de una democracia asentada y equiparable a las de nuestro entorno.

No es necesario que te expliquemos las graves tensiones a las que está sometida nuestra arquitectura institucional construida, con mucho esfuerzo, durante décadas por una amplia mayoría de españoles, gracias a un gran consenso social.

Ese esfuerzo de la mayoría de los ciudadanos españoles nos permitió gozar de una democracia consolidada y situarnos al nivel de las naciones más punteras en la defensa de los derechos civiles.

Fruto de la desordenada ambición de un dirigente político, y sus alianzas con partidos que tienen como objetivo destrozar nuestro sistema constitucional para construir sus “repúblicas imaginarias”, corre un peligro evidente la convivencia pacífica y libre entre españoles.

Hoy estamos más divididos que ayer, hoy la concordia necesaria para que el sistema democrático funcione ha desaparecido, hoy la sensación de estar ante las dos Españas beligerantes, cainitas, es una triste realidad que comprobamos continuamente en el espacio público español.

La política catalana, mezcla de fanatismo y fantasía, de sectarismo y quimeras, ha contagiado a la política española.

Los partidos secesionistas, durante los peores años del “procés”, especialmente durante los denominados “plenos de la vergüenza“, violaron los derechos de los diputados de la oposición, aprobaron leyes de desconexión contraviniendo resoluciones judiciales y yendo en contra de la Constitución y del Estatuto de Autonomía y, con ello, nuestros derechos ciudadanos, al tiempo que se pretendió formalizar un supuesto derecho de autodeterminación, sin cabida en la Carta Magna ni en el Derecho Europeo ni en el Internacional.

Además de apropiarse de las instituciones, de la Administración y de todo aquello en lo que la ciudadanía basa su vida cotidiana, seguridad y libertad, los ciudadanos de Cataluña tuvieron que soportar una violencia, tanto física como psicológica, dirigida a formalizar la opresión nacionalista en todas las facetas profesionales en aras a una pretendida Cataluña en la que solo cuentan los ciudadanos partidarios de su paranoica cosmovisión.

Ahora, con los indultos, la supresión quirúrgica del tipo de sedición y la banalización del de malversación, unido a una ley de amnistía, que hace trizas el principio de igualdad entre los ciudadanos españoles, ha conseguido que sus males sean los de todos, que sus errores los compartamos, que su quebranto social se extienda por toda la nación.

Hoy son más poderosos, dominan con mano de hierro la política catalana y tienen secuestrada a la española. Nadie podrá decir, empleando un recto juicio, que después de una legislatura de Pedro Sánchez, España esté mejor, que nuestra democracia sea más sólida, que nuestras instituciones gocen de más crédito.

Es imprescindible que el electorado catalán sea consciente de la importancia de su voto, y que no se deje engañar por los cantos de sirena de aquellos que, bajo la promesa de “pasar página” o “recoser heridas”, se han limitado a apoyar todas las demandas de los que intentaron acabar con nuestras libertades mediante el pretendido referéndum del 1 octubre de 2017 o la declaración unilateral de independencia que consideran, algunos, actualmente vigente.

Seremos claros: Salvador Illa, que negó antes de las pasadas elecciones generales que fuera a haber amnistía, que ha apoyado con entusiasmo todos los excesos de Pedro Sánchez, no puede venderse como un candidato “constitucionalista” y que “superará el independentismo”, puesto que aceptando la amnistía, jaleando la política lingüística discriminatoria de la Generalitat o aceptando negociaciones espurias en el extranjero sobre cuestiones básicas que afectan a las instituciones o a los derechos fundamentales, se ha apartado de la senda constitucional, por más que pretenda hacer ver que la defiende cuando ello conviene a sus intereses electorales.

Por estas razones, queremos invitarte a un acto que se celebrará el 7 de mayo en Barcelona, a las 19:00, en el Hotel NH Collection Constanza (Déu i Mata, 69-99), en el que presentaremos este manifiesto pidiendo la movilización del voto constitucionalista en defensa de nuestro sistema de libertades.

La causa de la libertad ha conseguido varias victorias de una gran importancia en el Parlamento Europeo, y en junio tendremos la oportunidad de refrendar nuestro apoyo a aquellos que han luchado por ello. Pero ahora tenemos que centrarnos en Cataluña, y toca reforzar a aquellos que defienden la Constitución, y sus valores de igualdad y libertad, frente a los que quieren que España deje de formar parte del selecto club de democracias avanzadas.

Teresa Freixes, Nicolás Redondo, Miriam Tey, Sergio Fidalgo y Joaquín Villanueva

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