TEMA – Pero, ¿es posible la modificación de las autonomías?

Crítica al Estado de las Autonomías

Es notorio que el Estado de las Autonomías está siendo duramente criticado y se anuncian planes y propósitos que van desde la eliminación pura y dura del concepto de autonomía a la retirada de algunas competencias denominadas básicas.

Lo que nadie anuncia es como poner en marcha estos cambios y cuál es el objetivo final que se pretende alcanzar.

Reconsiderar, mantener, ¿qué y cómo?

Partiendo de que nosotros somos partidarios de reconsiderar algunas de las competencias de las Autonomías y mantener otras explicaremos que es lo que queremos hacer y como lo queremos hacer.

Nuestra Visión de las autonomías no pasa por recentralizar tal y como eran las regiones en el periodo preconstitucional sino utilizar las Autonomías para garantizar los conceptos de igualdad de trato y oportunidad que impone la Constitución.

Por tanto, es necesario recortar algunas capacidades normativas, que no ejecutivas, fundamentarme en las áreas de Sanidad, Educación, Interior, Corresponsabilidad Fiscal y Comercio.

Prevalencia de la norma estatal ante las normas autonómicas que generan desigualdad.

En estas áreas se debe establecer la prevalencia de las normas estatales, independientemente que la Constitución les otorgue a las Autonomías prevalencia ante las normas estatales, y la justificación de esta propuesta está en que la disparidad legislativa ha ido en contra de los principios de igualdad entre todos los españoles. Es decir que si aplicamos una parte de la Constitución las Autonomías pueden hacer de su capa un sayo saltándose los propios principios de la Constitución.

Por tanto, nos negamos a defender unas capacidades normativas que generan desigualdad por una interpretación partidista e interesada de algunos artículos de la Constitución olvidándose de otros.

Nación Soberana versus Europa Soberana

Hay varias razones para cambiar, y una de ellas es prepararnos para un mundo cambiante donde el concepto de Nación Soberana se ha cambiado por el concepto de Europa Soberana. Y la existencia de 17 legislaciones en áreas críticas no encaja en el concepto de Europa Soberana.

Pero el camino implica modificar o reinterpretar la Constitución y el único camino que vemos es el siguiente:

Basta que una minoria parlamentaria inicie el proceso

Que como partido alcancemos un mínimo de representación parlamentaria que nos permita a nosotros solos o con otras fuerzas reformistas condicional al gobierno de turno a que haga un referéndum a la población sobre si es menester acometer un cambio de las capacidades normativas de las Autonomías.

Dado que actualmente no hay mayorías absolutas una facción reformista no puede plantear un cambio Constitucional, pero si puede forzar a que se realice una consulta a los ciudadanos sobre este punto, sin que esa consulta implique ningún cambio legal. Es una espada de Damocles sobre todos los partidos. No se puede ir contra la voluntad de un pueblo.

La ciudadanía está a favor

Según las encuestas de opinión cerca de un 70% de los ciudadanos están en contra de la situación actual. Pero esto no son más que encuestas. La realidad solo se puede conocer mediante un referéndum con toda la garantía y con una pregunta clara que solo acepte un SI o un NO.

Cualquier intento de saltarse este paso solo puede interpretarse como un deseo de no cambiar las cosas.

La pregunta tiene que ser sencilla, no debe implicar necesariamente un fin ni predetermina un resultado, pero todo el mundo sabrá cuál es la posición de cada partido.

Sería parecida a esta: ¿Está usted de acuerdo en iniciar un proceso de revisión de las competencias de las autonomías?

Referéndum

Por tanto, y bajo la presión de las facciones reformistas el presidente del Gobierno puede solicitar al Congreso de los Diputados autorización para efectuar un referéndum consultivo sobre el tema de las autonomías. (Ley orgánica 2/1980).

El Congreso por mayoría absoluta puede autorizar la convocatoria y el presidente del Gobierno solicita al rey su convocatoria. (Art.92.2 Constitución Española).

Desde este punto, para la ejecución del Referéndum se aplica el Régimen Electoral General (Ley Orgánica 5/1985).

Si el resultado del referéndum arroja el deseo de los ciudadanos a cambiar la Constitución, debe procederse a aplicar el artículo 167 de la Constitución Española.

Si el resultado de la consulta es positivo

Si el resultado es positivo es cuando se debe iniciar un estudio serio, sabiendo que lo que el pueblo ha decidido es que se necesita un cambio. Las fuerzas no reformistas pueden intentar retrasar o desvirtuar la cuestión, pero es un reloj que está en marcha y las elecciones siempre están al final de la escapada.

Por tanto, las fuerzas políticas deben iniciar un proceso de negociación para dar cumplimiento al mandato del pueblo.

Es el momento donde las fuerzas políticas se la juegan realmente, porque pasarse es malo, pero no llegar es peor.

Y los cambios deben estar circunscritos a la estricta modificación de los puntos referentes a las autonomías. Se debe evitar el efecto Renzi de que un plan demasiado ambicioso, juntando churras con merinas, acabe en un rechazo de los cambios propuestos en un referéndum que ineludiblemente alguien solicitaría.

Negociación. Artículo 167

Las fuerzas políticas se deben poner de acuerdo en qué cambiar y una vez que se han puesto de acuerdo es cuando realmente se comienzan a tramitar el procedimiento del artículo 167.

Centrándonos en el procedimiento del artículo 167, el mismo establece los siguientes requisitos:

  1. Aprobación de la reforma por mayoría de tres quintos del Congreso y del Senado. Se supone que hay acuerdo.
  2. En el caso de desacuerdo entre las Cámaras, creación de una Comisión de composición paritaria de diputados y de senadores.
  3. Establecimiento de un procedimiento especial para solucionar un nuevo desacuerdo entre las Cámaras sobre el texto elaborado por la Comisión paritaria.
  4. Ratificación de la reforma por referéndum, sólo en el caso de que sea solicitado por una décima parte de los miembros de cualquiera de las Cámaras.
  5. Tramitación en el Congreso de los Diputados.

Posibles resultados de la negociación.

El punto crítico es el 4º, es decir que una décima parte solicite un referéndum. Porque las hipótesis pueden ser las siguientes:

  • Que las mayorías no reformistas se pongan de acuerdo en no cambiar nada y las facciones reformistas no tengan ese diez por ciento necesario para solicitar un referéndum. Será un viaje a ninguna parte ya que si se aprueban unos cambios insulsos a espaldas del pueblo no se da la respuesta esperada y el proceso se repetirá tarde o temprano.
  • Que esa facción reformista tenga capacidad para forzar un referéndum con la posibilidad de que se pierda el referéndum ante lo insulso de los cambios. Es una situación que no le gustaría a nadie, ya que si las facciones reformistas consiguen ese diez por ciento tiene un arma terrible para presionar en los cambios.
  • Que se alcance un acuerdo substancial y que no sea necesario ese referéndum porque nadie lo pide.
  • Que se alcance un acuerdo substancian y una minoría no reformista o insatisfecha fuerce un referéndum. Sera otra forma más de suicidio político a añadir al amplio catálogo de procesos de autodestrucción existentes.

Nuestro deseo es que no sea necesario este segundo referéndum.

Por tanto, todos los partidos reformistas debemos luchar juntos para alcanzar la capacidad de forzar el primer referéndum y en segundo lugar ese mínimo del diez por ciento para presionar y evitar la aprobación a espaldas del pueblo de una reforma insulsa.

 

 

José Manuel Millán Campos
UDEC - Unidad de Centro
Secretario General
s.general@udec.es

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