TEMA – El cambio del paradigma político

 

Paradigma es una palabra de origen griego que inicialmente significaba modelo o patrón.
En la actualidad se puede interpretar como el conjunto de reglas, usos y costumbres que regulan un determinado tipo de estructura o sociedad.
Cuando por motivo de avances científicos, sociales o por revoluciones se cambia el modelo se dice que ha habido un cambio de paradigma.
El paso de las monarquías absolutistas a monarquías parlamentarias fue un importante cambio de paradigma político.
En lo científico podemos destacar la frase de Lord Kelvin en 1900, cuando dijo: “No queda nada por ser descubierto en el campo de la física actualmente. Todo lo que falta son más medidas y más precisas”.
Cinco años después de esta aseveración, Albert Einstein  publicó su trabajo relatividad especial que fijó un sencillo conjunto de reglas superando a la mecánica de Newton y cambio la forma de ver la física.

Descubrió un mundo nuevo.
Y mandó dejó de lado todo el modelo existente.

Cambio el paradigma de la física.

Si analizamos el actual paradigma político, es decir, el modelo de partido político actual los podemos comparar a las antiguas monarquías absolutistas.
Existe un rey o presidente que lo controla todo.
El pueblo no tiene más derechos que los que el monarca les quiera dar y dependiendo de su generosidad.

Fueron necesarias revoluciones cruentas para acabar con el poder absolutista y dar paso inicialmente a las monarquías parlamentarias y después a las repúblicas.
La forma política de la república condujo inicialmente a movimientos básicamente asamblearios o comunales que no han tenido una influencia importante hasta mediados del siglo XVIII con la creación de los Estados Unidos de América del Norte, pero reprodujeron bastantes de las características de las monarquías parlamentarias iniciales.

El modelo de partido político actual está basado en la existencia de un presidente o secretario general que lo decide casi todo.
Tiene poder sobre sus súbditos, los afiliados a los que exige fidelidad absoluta y como en el caso de las monarquías parlamentarias iniciales están en permanente guerra con las otras monarquías parlamentarias y consideran a los súbditos de dichas monarquías o republicas como enemigos naturales, “o estás conmigo o eres un traidor al partido”.

Este es el actual panorama de España en los últimos 30 años y no parece que vaya a mejora a menos que cambiemos el paradigma político.

El nuevo paradigma político se basa en varios puntos:

  • El presidente no es el amo del partido, es en todo caso el Jefe de Estado del partido.
  • El Gobierno del partido es elegido por los afiliados creando un Consejo de Gobierno
  • El Gobierno del partido es controlado directamente por los afiliados formando parte de este Consejo de Gobierno. Es decir, existirá un consejo con dos componentes iguales en número, una parte ejecutiva y otra parte representativa, Evidentemente la parte ejecutiva tiene libertad para   reunirse internamente cuantas veces quiera, pero los actos con validez legales o decisiones de cualquier tipo que sean necesario tomar para el buen gobierno del partido solo se podrán realizar en el Pleno del Consejo. La operatividad del Consejo queda resuelta porque incluso en caso de empate el presidente de la parte ejecutiva tiene voto de calidad.
  • El presidente del Consejo, que es un cargo doble, por un lado, es Jefe de Estado y por otro lado Presidente no puede formar parte de ningún cargo ejecutivo en la administración pública. Esta incompatibilidad se transmite a lo largo de toda la estructura organizativa del partido.
  • Por otro lado, el ciudadano no afiliado o afiliado a otro partido no es “enemigo natural” del partido. Es simplemente un miembro de la Sociedad Civil.

Pero dado que determinadas decisiones que el partido tome pueden afectar al interés de los ciudadanos, tanto a nivel individual como colectivo, es necesario establecer cauces de participación de esos individuos y colectivos, que forma parte de la Sociedad Civil en la elaboración de propuestas y en la elección de cargos públicos.
Evidentemente los poderes del Consejo en determinados campos quedan limitados por la participación de la Sociedad Civil.
En particular en la elección de los cabezas de lista a elecciones a cargos públicos la capacidad de designación directa de estos cabezas de lista desaparece ya que los resultados de las consultas a la Sociedad Civil deben ser vinculantes.

El concepto de “enemigo natural” entre partidos se ha extendido  enormemente incluso dentro de los partidos, de forma que los afiliados se consideran “enemigos naturales” si han luchado por el favor de los mandos superiores, el “aparato”, o porque se han enfrentado en primarias internas. En ambos casos es necesario cambiar los métodos electorales basados en mayorías, que fuerzan al enfrentamiento por un sistema preferencial que favorezca el consenso como el de   en el que el candidato no solo debe buscar el apoyo de sus fieles sino la aceptación de los que apoyan a otros candidatos.

La única forma de cambiar el paradigma político es exponiendo el nuevo paradigma.

Con este propósito hemos creado basado en el nuevo paradigma.
Porque creemos que los nuevos partidos políticos no son sino nuevas copias de los partidos clásicos, del viejo paradigma. Que nos han llevado a la situación actual.

No podemos resolver los problemas actuales con los mismos partidos y métodos que los han creado.
El cambio no consiste en cambiar de partido.

El cambio consiste en cambiar de paradigma, en un nuevo modelo de partido político más democrático, menos autoritario y plenamente integrado en la sociedad civil.

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