Gibraltar: Convencer antes que vencer.

 

 

 

La relación entre los gibraltareños y los ingleses está basada en un acuerdo de beneficio mutuo.

Para el Reino Unido, un gran imperio que hace 200 años podía mostrar una impresionante lista de posesiones la reducción de esa lista ha sido siempre un hecho dramático, aunque en esa lista apareciesen una al lado de la otra cosa tan diferente como India y Gibraltar. Por eso la desaparición de otra línea del listado de posesiones, algo que se ha enseñado a los escolares británicos desde siempre, tiene un terrible valor emocional.  Además, la indiscutible utilidad de Gibraltar en el control del Mediterráneo otorgaba al Reino Unido una valiosa baza en sus relaciones internacionales.

Pero el Reino Unido ha sufrido un importante proceso descolonizador y ha aprendido que no es posible mantener una posesión si la población autóctona pide la separación. Dejando aparte el proceso de descolonización y el tratado de Utrecht el Reino Unido ha sabido defender muy bien sus intereses apoyándose y fomentando la voluntad de permanencia de los gibraltareños como parte del Reino Unido.

Para conseguir este apoyo ha dotado, o a permito, una importante serie de beneficios fiscales y unas fuentes permanentes de trabajo basada en el turismo, el comercio y los astilleros militares.

Evidentemente estas concesiones aseguran un alto nivel adquisitivo a los gibraltareños con lo que se cierra el acuerdo, Reino Unido asume el coste de estas concesiones con tal de mantener su herencia cultural, emocional y estratégica y los gibraltareños reciben a cambio de seguir manteniendo esta situación importantes beneficios en comparación con el inglés medio, que también es coparticipe emocional de este acuerdo. Esta situación netamente favorable a los gibraltareños se potencio con la entrada de España en UE.

La Verja fue construida por los ingleses en 1909.  El Gobierno español ordenó el cierre permanente de la Verja en 1969 y el corte de todas las comunicaciones de la Península con el Peñón, cumpliendo escrupulosamente por vez primera lo firmado en Utrecht 266 años antes.

La Verja no fue reabierta para peatones hasta el 14 de diciembre de 1982, siete años después de la muerte de Franco, como gesto aperturista de España pedido por la CEE, que no obstante violaba flagrantemente el tratado. Terminaban así 13 años de aislamiento de Gibraltar. La Verja fue abierta para vehículos el 5 de febrero de 1985 tras implementarse la Declaración de Bruselas de 1984.

Históricamente, aunque el tratado de Utrecht lo prohibía, ha habido una línea de comunicación terrestre que ha permitido a un número importante de habitantes de La Línea trabajar en el comercio, la construcción, en servicios domésticos y en los astilleros.  Antes de cierre de La Verja trabajaban en Gibraltar, en mayo del 1969 4.808 hombres. El cupo de trabajadores autorizado por el régimen de Franco se había reducido desde los 12.106 hombres y mujeres de 1956 a estos 4.808 de 1969. Hoy son cerca de 10.000 los que trabajan en Gibraltar.
El BREXIT ha alterado totalmente el panorama. Por primera vez cualquier negociación sobre La Verja no será entre Reino Unido y España, será entre Reino Unido y la UE. La preocupación a ambos lados de La Verja es palpable. Una vez realizado el BREXIT la economía de Gibraltar se verá fuertemente penalizada, y con ello se verán fuertemente afectados los trabajadores españoles, incluso suponiendo que La Verja sigua en la misma situación.

Para algunos gibraltareños la solución pasa por dejar de ser una colonia e integrarse plenamente en el Reino Unido, pero esto perjudicaría terriblemente la economía gibraltareña al tener que poner el mismo nivel de impuestos que en la metrópolis. Para otros el tener un concierto diferente con la UE, algo de lo que no se puede aventurar nada en unas negociaciones que serán a cara de perro.

Es posible que el BREXIT acabe con una gran parte de los beneficios de los gibraltareños y les haga reconsiderar sus posiciones en los próximos años. Eso sería sin duda el mayor triunfo de España en siglos. Una importante mejora en el nivel económico de la zona y algunas concesiones como zona franca, doble nacionalidad ¿no han nacido en territorio “español”? podrían animar a este cambio de posiciones.

No descartamos que el Reino Unido, entre absorber a Gibraltar o dejarla caer, lo que podría hacer apelando a la voluntad de los gibraltareños de no aceptar la nueva situación, decidiese dejarla caer si tiene beneficios para sus residentes y la garantía de una base naval permanente que sería un paliativo a la perdida emocional con el aliciente de que las relaciones hispano-inglesas eliminarían el principal escollo histórico y no es lo mismo tratar con una UE formada por países amistosos que con una UE, donde hay derecho de veto, en la cual hay países con los que se tiene conflictos históricos.  Al fin y al cabo, la población de Gibraltar es de 30.000 personas para las cuales siempre se podrá buscar una solución satisfactoria, y a los monos estos asuntos les dejan totalmente indiferentes. ¡Ojalá todos salgamos ganando!

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